Arte y religion: las Inmaculadas de Murillo

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Historia de la Inmaculada Concepción.

La creencia de que la Virgen nunca tuvo pecado, ni siquiera el original, existe desde los primeros siglos del cristianismo.
Desde la Edad Media, la doctrina de la Inmaculada Concepción tuvo especial importancia en España. La monarquía española fue siempre una ferviente defensora de la Inmaculada Concepción por esta razón hay representaciones de Inmaculadas mucho antes del barroco.
Durante los siglos XVI y XVII en España hubo un gran enfrentamiento entre los que la defendían como los franciscanos y la Compañía de Jesús y los que se opusieron como la orden de los dominicos que se fundamentaban en la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino.
El 8 de diciembre de 1661 el papa Alejandro VII con la bula “Sollicitudo Omnium Ecclesiarum“ reafirmaba la tradicional devoción a la Inmaculada.
Hasta que finalmente el 8 de diciembre de 1854 con la bula ‘‘Ineffabilis Deus’’ el papa Pío IX proclama el dogma de que la Virgen María es Inmaculada desde antes de su concepción.

Evolución Iconográfica de la Inmaculada.

Debido al gran debate que se generó de si la Inmaculada era o no concebida sin pecado y a lo difícil que era representar un tema tan abstracto, el modelo de representación de la Inmaculada sufrió́ una lenta y gradual evolución hasta llegar a lo que hoy en día identificamos con el modelo iconográfico de la Inmaculada Concepción de María.

La primeras representaciones para expresar la idea de la Inmaculada Concepción fueron el Árbol de Jesé o el Abrazo en la Puerta Dorada de Jerusalén que representa el abrazo de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen, momento en el que, según los textos apócrifos, María fue concebida. Modelo utilizado fundamentalmente en la Edad Media y hasta el siglo XV.

En el siglo XVI apareció un nuevo modelo, la Tota Pulchra que significa “toda hermosa (o pura)” y proceden del Cantar de los Cantares. Se la representa rodeada de los símbolos de la letanía lauretana o letanías marianas, por ejemplo puerta del cielo, estrella de la mañana…

A comienzos del siglo XVII al Tota Pulchra se le añadieron símbolos apocalípticos: la mandorla de los rayos del sol, la corona de doce estrellas y la luna creciente bajo sus pies. Rasgos todos ellos que se tomaron de la tradicional iconografía española de la Asunción de la Virgen. Éstos símbolos vienen del pasaje 12 del apocalipsis que dice:

“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.’’

A esta mujer apocalíptica, además, se le acabaría añadiendo una serpiente bajo sus pies, en alusión al dragón del Apocalipsis.
En iconografía esta Virgen es generalmente denominada Amicta sole (en latín “vestida con el sol”).
De la conjunción de ambos modelos Tota pulchra y la Amicta sole surge una nueva representación que libera a la Virgen de los símbolos de las Letanías. Apareció pues, una nueva forma de representar a la Inmaculada. Pacheco, el pintor maestro de Velázquez, ya mencionado, en el otro video, fue quien estableció de manera clara y meticulosa una nueva iconografía en su tratado de Pintura : Una niña hermosa de unos doce y trece años, sin niño, con ojos grandes, nariz y boca perfectísima y con mejillas rosadas. Los cabellos debían estar sueltos y cayendo sobre los hombros de color oro. La túnica debía de ser blanca y el manto azul tal y como se le apareció a Santa Beatriz de Silva. Un sol ovado de ocre y blanco, que cerque toda la imagen unido dulcemente con el cielo; coronada de 12 estrellas en forma de círculo…
Finalmente Murillo, con su personal estilo, y siguiendo en gran parte los parámetros establecidos por Pacheco, creará la imagen prototípica inmaculista que hasta la actualidad se ha copiado y reproducido tantas veces

Murillo

Murillo, pintor del barroco español, nació en Sevilla, en 1617. En 1633 inicia su formación en el taller de Juan del Castillo, tuvo como compañero al pintor Alonso Cano. Fundó una prestigiosa escuela de arte en 1660. Pasó algún tiempo en Madrid donde se dice que conoció a Velázquez. Su pintura, muy influida por Van Dyck, se adaptó al gusto y la devoción españolas, llegando a ser un artista de gran popularidad. La mayor parte de su producción pictórica está formada por obras religiosas debido a que su clientela era principalmente eclesiástica, pero cultivó también, de forma continuada e independiente, la pintura de género. Murillo es conocido como el pintor de las Inmaculadas. Murió en Cádiz en 1682 a causa de una caída desde un andamio cuando pintaba el gran cuadro del retablo de los Capuchinos de Cádiz.
Iconografía de las Inmaculadas de Murillo

Murillo llegó a pintar cerca de unas 20 Inmaculadas entre los años 1600 y 1680 . Todas pintadas al óleo sobre lienzo, menos una, pintada en tabla
Por lo general, el tipo no varía: Son mujeres jóvenes, aunque hay la excepción de la Inmaculada niña, figura completa en el centro, rara vez de medio cuerpo, un contrapposto de la figura le da a la obra un gran dinamismo y rompe la ley de la frontalidad, en posición derecha o inclinada; las manos cruzadas en el pecho o juntas con la vista elevada, la perspectiva es poco profunda porque la Virgen está dispuesta como apoteósicamente en el cielo, lo que no proporciona la oportunidad de plasmar objetos mediante la perspectiva, como por ejemplo, en un paisaje, aunque algunas nubes dan la sensación de profundidad gracias al color azulado.
En todas sus Inmaculadas el pelo esta suelto, como flotando, esta vestida con túnica blanca y manto de color azul celeste. Colocado por la espalda, partiendo del hombre izquierdo en dirección a la cadera derecha y cruzado por la cintura hacia el brazo del lado contrario.
Prácticamente todas estas Inmaculadas están sobre una media luna, aunque hay alguna con luna llena; siempre esta rodeada de ángeles, los llamados Putti, que llevan palmas, flores e incluso algún atributo de las letanías marianas, como por ejemplo un espejo.
La luz parece estar distribuida a ráfagas, descendiendo desde lo alto para iluminar preferentemente el rostro de la Virgen e ir mitigándose poco a poco hasta dejar los extremos y los márgenes en una semipenumbra muy tenue. Los bordes están oscurecidos con tintas ocres para concentrar alrededor de la Virgen todo el colorido y la brillantez. Los colores azul y el blanco sobresalen por encima de los demás.
Como podemos observar en sus Inmaculadas, Murillo prácticamente prescindió de los atributos marianos del tota Pulchra y de los apocalípticos, dejando como fijos la luna y el vestida de sol.

Iconología de las Inmaculadas de Murillo.
El atuendo de la Inmaculada deriva del mundo romano. La túnica, en las representaciones más antiguas, solía ser de color jacinto, siguiendo lo fijado en el éxodo para los ornamentos sacerdotales. Esta combinación de colores se mantuvo en el siglo XVI e inicios del siglo XVII hasta que, como he mencionado anteriormente, Pacheco dejó escrito que la túnica tenía que ser blanca y el manto azul como consecuencia de la visión que tuvo Santa Beatriz de Silva de la Inmaculada en la cual se le pareció con este atuendo.
No obstante, el propio Francisco Pacheco alternó el jacinto y el blanco. Pero finalmente, las Inmaculadas de Murillo terminaron por imponer el modelo.
La túnica blanca es un signo de pureza, e inocencia , pero también color apocalíptico de la Iglesia Triunfante. El azul del manto hace referencia a la virginidad y hace alusión al mar, María es Estrella del Mar. También la palabra manto representa a la madre que envuelve y cobija.
La cabeza de las Inmaculadas no tienen todas la misma postura, unas miran hacia el cielo, otras, hacia la tierra y otras al espectador. Las manos siempre en el pecho o juntas en actitud de oración. La melena suelta de la Inmaculada incide en su condición virginal de doncella ya que las desposadas antiguamente debían ocultar sus cabellos con tocas.
En las Inmaculadas de Murillo aparecen los atributos asociados como emblemas de Maria que son las rosas, las azucenas, las palmas y las ramas de olivo. En cuanto a las rosas, se compara a la rosa con la reina de las flores y con la caridad, reina de todas las virtudes ya también asociada al amor. Las Azucenas o también llamadas lírios, simbolizan la belleza espiritual de María. Al ser blancas, nos hablan de la virginidad de María y a su concepción libre de todo pecado, al igual que la palmera. La rama de olivo simboliza la paz, Maria es Reina de la Paz.
En cuanto a los símbolos apocalípticos: la estrella anuncia el día y el final de las tinieblas, diversos pasajes de la Biblia nos muestran a la estrella como guía, María es guía y estrella de la evangelización que nos lleva hasta Cristo. La luna ha sido definida como Madre Mediadora, escalón o puerta entre la Tierra y el Cielo. Aunque también se ha dicho que la media luna recuerda más al triunfo de María sobre el Islam. Esta media luna se representó primero con las puntas hacia arriba y posteriormente se pusieron mirando hacia abajo en razón de la unión luna y sol. En cuanto a las doce estrellas, representan a las doce tribus de Israel.
Murillo tenía especial cariño por las figuras infantiles, en todos sus cuadros están presentes, son los ángelitos llamados Putti, que significa niño. Estos angelitos representados frecuentemente desnudos y alados, en forma de cupido o querubín son representados desde la época clásica.

CURIOSIDADES:

  1. En la época del barroco, los pintores sevillanos al ingresar en la academia de Pintura de Sevilla debían prestar juramento de fidelidad al Santo Sacramento y a la doctrina de la Inmaculada.
  2. La tradición dice que Murillo utilizó a su hija como modelo, por ello ponía en la ejecución de los cuadros todo el cariño y el cuidado de un padre enternecido.
  3. Como he dicho anteriormente, a Santa Beatriz de Silva se le apareció la Virgen y le dijo que debía fundar una orden de honor a su Inmaculada Concepción. Ésta orden de las Concepcionistas llevan túnica blanca y capa azul, tal y como iba vestida la Virgen cuando se le apareció.
  4. La Venerable María Jesús de Ágreda perteneció a la orden de las Concepcionistas y durante la época en la que se dudaba de que la Inmaculada fuera concebida sin pecado, mantenía con el rey Felipe IV una relación epistolar, se dice que ejerció en el monarca una gran influencia para que apoyara la causa de la Inmaculada.
  5. España celebra la Inmaculada como patrona y protectora desde 1644. Y el 8 de diciembre es fiesta de carácter nacional, en virtud del milagro de la Batalla de Empel del 8 de diciembre de 1585. Durante la celebración de dicha festividad, los sacerdotes españoles visten casulla azul. Este privilegio fue otorgado por la Santa Sede en 1864, como agradecimiento a la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción que hizo España.
  6. Es patrona de la Infantería Española desde el año 1892 por Real Orden de la Reina doña María Cristina de Habsburgo-Lorena. Este patronazgo, como he comentado anteriormente, tiene su origen en el Milagro de Empel, una gran victoria española en las guerras en Flandes.

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