Evangelio del día 29 de abril

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Exclamó Jesús: “Te doy gracias, Padre, señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mi todos los que estáis cansados, agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”.

Mateo 11,25-30  

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