Evangelio del día 4 de julio de 2016 (lunes, XIII semana del Tiempo Ordinario)

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Es hermoso ver la caridad, la disposición, entrega y amor extremo de Jesús, así como hermoso es ver aquella pobre mujer enferma, que con una gran fe y confianza en Cristo, ve como es curada de su enfermedad.
Y es que tenemos vida porque Jesús es vida y sanador de todas aquellas almas y cuerpos que viven tribulaciones y enfermedades.

Ante la muerte:vida, ante la enfermedad, las palabras de Jesús que nos invitan a no desfallecer ante la dificultad , “ánimo hija, tu fe te ha salvado”.

El Evangelio de hoy nos muestra dos situaciones similares a primera vista.
En la primera, el hombre se presenta y se  arrodilla ante Jesús; este primer gesto no sólo enaltece a Cristo reconociendo su potestad, sino que engrandece la fe del hombre, que sin vergüenza o miedo deposita toda su confianza en Jesús. Sabe que Él puede devolverle a su hija :” ponle la mano en la cabeza y vivirá “.

El segundo caso, como ya he adelantado, muestra la humildad de la mujer. Aquí, la mujer se sitúa detrás de Jesús, y tocando su manto se ve liberada de su sufrimiento. Ella, a diferencia de la algarabía y las burlas que dudaban de la veracidad de Jesús, asume en silencio la grandeza de sus palabras: ” tu fe te ha salvado “.

Ayer domingo, celebrábamos la festividad de Santo Tomás, ‘ no seas incrédulo, sino creyente”. No seamos pues débiles ante la verdad de la resurrección de Cristo, que nuestra fe nos salve y que creamos sin ver.

MRosa S.Allely

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