Evangelio lunes, lecturas de San Antonio de Pádua (13 Junio 2016)

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No cabe duda en afirmar que Jesús conoce la debilidad del hombre, y fruto de esta debilidad nace uno de los grandes males del mundo: la venganza, el “ojo por ojo, diente por diente”.

Históricamente siempre se nos ha presentado el ser vengativos como una respuesta coherente y justa a un mal recibido. Hasta que llega la Palabra hecha Hombre y nos presenta una solución diferente “yo en cambio os digo, no hagáis frente al que os agravia”.
Con este consejo/mandamiento no solo nos está uniendo a aquellos que nos ofenden sino que, como cristianos nos santificamos cuando presentamos la otra mejilla. Sabemos que no es tarea fácil el permitir dichas ofensas, pero para eso sólo tenemos que observar la cruz de Cristo, y en un acto de amor, presentarle como sacrificio nuestro dolor al Padre.
Si hay alguien que soportó con agrado y con un amor sin medida bofetadas y ofensas fue el mismo Jesús, quien en su hora sólo alcanzó a seguir ofreciendo y perdonando :” perdónales Padre porque no saben lo que hacen”.
Durante este año, y claro está siempre, seamos “misericordiosos como el Padre“, porque el ser misericordiosos es algo más que necesario en estos últimos tiempos.
No podemos andar por las calles “maquinando” sentencias, puesto que la verdadera justicia está en Dios. No podemos mirar hacia otro lado cuando alguien nos pide ayuda, porque ese alguien es Cristo. El mismo que nos dice en el Evangelio de hoy: “ a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas”.
No podemos hacernos ciegos ante las dificultades de nuestras ciudades, de nuestros barrios, de nuestro entorno, porque esa ceguera nos lleva al abismo del no-esfuerzo.

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