Evangelio sábado, lecturas de San Bernabé (11 Junio 2016)

437
0
Compartir

En periodo de vacaciones lo primero que hacemos es pensar en nuestro destino de desconexión y organizar el “duro trabajo” de preparar las maletas. Procuramos que no nos falte de nada. Los más organizados incluso elaboran una lista con todo aquello que consideran imprescindible.
Y es que en esta sociedad de consumo, nos hemos procurado una lista (tal vez infinita) de objetos que hemos llegado a interiorizar como algo muy nuestro, y a tenerlos en gran estima y apego, colocando en un segundo lugar los bienes propios del cristiano; los espirituales. Olvidando que esto no es del agrado de Dios, puesto que lo correcto es abandonarse a Su Divina Providencia. A aquella frase del ” que sea lo que Dios quiera que sea”.

Para nuestro camino, no necesitamos grandes listas ni maletas. Para la correcta evangelización únicamente tenemos que aferrarnos a lo divino. Se trata de abandonarnos a la pobreza evangélica. Una pobreza que nos lleve a descubrir que la hermosura reside en las cosas sencillas, humildes, pequeñas.
Las grandes obras, no nacen sino de proyectos germinados desde la ilusión, desde una pequeña idea que con constancia y esfuerzo se transforma en algo grande y con solidez.

Esto es lo que les ocurrió a los discípulos. Dejan atrás cualquier bien material, por poco que sea “[…] no llevéis túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón”. Solo necesitaron su disposición y su fe en Dios, que no les abandona en su misión evangelizadora.

Y, ¿cómo tiene que ser ese camino? De buen grado, sembrando la paz allá donde vayamos. Ya he comentado en alguna ocasión que únicamente estando en paz con Dios y con nosotros mismos podemos ofrecerla a los demás.
al entrar en una casa saludad; si la casa lo merece, la paz vendrá a vosotros. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros”. Por lo tanto, hagámonos merecedores de vivir en la paz de Cristo.

El Evangelio de hoy nos muestra además, la belleza del magisterio. La belleza que reside en la esencia de la predicación “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”.
Transmitir la Verdad, que es Cristo, no sólo nos hace firme en la fe (recordando el pasado lema de la JMJ en Madrid), sino que nos enorgullece el saber que Dios nos ha llamado a todos como instrumentos suyos para la propagación del Evangelio.

Oremos muy especialmente hoy por los sacerdotes, para que el Espíritu santo les llene de conocimiento y sabiduría en el acierto de sus palabras predicantes.

MªRosa. S.Allely

No hay comentarios

Dejar una respuesta

Responde a lo que se pregunta * Responde antes de que el límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.