Un día en la jornada del Padre Pio

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Es hermoso detenerse en lo que nos muestran las imágenes de este vídeo, en donde vemos la cara del Padre Pío más caritativa.
No cabe duda en definir al Santo como modelo de suma entrega a los designios del Padre.

Observen el incansable e inagotable trabajo del Padre Pío de Pietrelcina para con sus hermanos. Ya en vida, su fama de santidad se extendía más allá de los muros del convento y la comarca.
Recibía miles de cartas de feligreses y curiosos
Cartas en donde le explicaban al Padre sus pecados, le pedían oraciones, solicitaban bendiciones…
Y, cómo les respondía el Santo? Respondía con cariño, con amor, con dulzura. Sin sentirse contrariado ni agobiado por las peticiones del resto. Porque el Padre Pío se sentía y, sin duda alguna lo era, instrumento de Dios, y sabía que no podía fallarle.

Las imágenes muestran el gozo con que celebraba la Santa Misa, no como un “oficio” sino como un acto verdaderamente Sagrado. Se quedaba embelesado con la Sagrada Forma entre sus manos. Unas manos que fueron testimonio latente y viable de las llagas del mismísimo Jesús.

Pero más allá de enorgullecerme, evitaba ser el objeto de las miradas. Por eso cubría sus estigmas. No por vergüenza, sino por recelo de caer en tentación h vanagloriarse. Qué lección de humildad! Qué hermoso carisma y predisposición!

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